jueves, 9 de febrero de 2017

Para clase de ética, de historia y de valores.

La Dra. Beatriz  Merino recientemente incorporada al Consejo consultivo de Laspau, recibió en marzo del 2015, el premio Lifetime Achievement, "por su extraordinaria contribución a la sociedad peruana y del mundo."
 Este importante galardón fue entregado por la Universidad de Harvard,  que así premia, cada año, a sus más selectos y distinguidos ex estudiantes, a nivel mundial. Beatriz Merino ha sido la primera mujer en recibir este reconocimiento y la segunda peruana luego de Alberto Benavides de la Quintana quien recibió el premio en el año 2011, señalaron los medios.
 Por esos días, Beatriz  Merino, escribió, en El Comercio, el siguiente artículo, que merece ser releído y reflexionado.
"Recibir el Premio a la Trayectoria de Vida (Lifetime Achievement Award) de la Universidad de Harvard me ha permitido reflexionar sobre lo que el centro de estudios más importante del mundo y sus valores han significado para mí.
Mucho es lo que puede decirse sobre la Universidad de Harvard. Hogar de la libertad académica, claustro del conocimiento, entidad preceptora de los altos valores de la cultura, formadora de artes, modos de ser y hábitos para la vida personal y la vida en común, proyectada desde su origen con la aspiración de servir desinteresadamente al ser Cuando llegué a Harvard me identifiqué de inmediato con los cuatro valores primordiales de su Declaración de Principios: el respeto por los derechos, diferencias y dignidad de los demás; la honestidad e integridad en todo lo que hacemos; la búsqueda consciente de la excelencia en nuestro trabajo; y dar cuenta por nuestras acciones y nuestra conducta.
Estos cuatro valores están signados por la ética, que es el norte que debe guiar todas nuestras acciones y nos recuerda que el interés de la patria está siempre por encima de los intereses personales, y que, frente a ella, se ven pequeños y subalternos. Esa ética es la que nos compromete con la integridad, la honradez y la vocación de servicio.
La integridad, que nos permite decir lo que pensamos y hacer lo que decimos. La honradez, que tiñe la vida de apertura, confianza y sinceridad, y que expresa la disposición a vivir en la luz. Y la vocación de servicio, la virtud más noble de todas, pues denota desprendimiento, entrega y altruismo.

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