miércoles, 2 de septiembre de 2015

Del poeta casamentero.

No me gusta
la casa sin tejado,
la ventana sin vidrios.
No me gusta
el día sin trabajo,
ni la noche sin sueño.
No me gusta
el hombre
sin mujer,
ni la mujer
sin hombre.

Complétate,
hombre o mujer, que nada
te intimide.
En algún sitio ahora             

están esperándote.

Levántate:
tiembla la luz en las campanas,
nacen
las amapolas,
tienes que vivir
y amasar
con barro y luz tu vida.

Si sobre dos cabezas
cae la nieve
es dulce el corazón
caliente de la casa.
De otra manera,
en la intemperie, el viento
te pregunta:
¿dónde está
la que amaste?
y te empuja, mordiéndote, a buscarla.
Media mujer es una
y un hombre es medio hombre.
En media casa viven;
duermen en medio lecho.

                                                           Yo quiero

que las vidas se integren
encendiendo los besos
hasta ahora apagados.
Yo soy el buen poeta casamentero.
Tengo novias
para todos los hombres.
Todos los días veo
mujeres solitarias
que por ti me preguntan.
Te casaré, si quieres,
                  con la hermana
                  de la sirena reina de las islas.
Por desgracia, no puedes
casarte con la reina,
porque me está esperando.
Se casará conmigo.

                   Fragmento de "Oda a la pareja" de Pablo Neruda.

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